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This article is worth reading. It criticizes Gephardt for proposing
reforms that he knows are unrealistic, simply for political gain.
The original was published in the Spanish language newspaper La Opinion
(Los Angeles) and is included after the English translation from Hispanic
Vista.
I believe the editorial to be inaccurate in stating that the 245(i)
proposal, promoted by President Bush, was rejected in the House of the
Representatives. It was approved twice in the Republican controlled House
(once in 2001 and again in 2002) only to die without a vote in the Democrat
controlled Senate.
Remember: "Gephardt's words rival the current value of WorldCom
shares."
Pedro Celis, Ph. D.
Republican National Hispanic Assembly
Washington State Chairman
INMIGRACION: Gephardt, vendedor de
ilusiones
From: http://www.laopinion.com/editorial.html?rkey=00020729181334720555 Alberto Ampuero ¿Oportunismo electoral? El líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, promete presentar una propuesta de ley que le otorgaría residencia legal a millones de inmigrantes indocumentados que han vivido en el país durante cinco años y que hayan trabajado dos. Pero la comunidad latina se resiste a dar señales de alegría. Al parecer, su idea tuvo eco en el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), donde Gephardt habló: "Nuestra propuesta hará que los indocumentados salgan de las sombras", señaló. Informan que una multitud de unas tres mil personas ovacionó de pie a este congresista demócrata de Missouri que, entusiasmado por la reacción, respondió con otro cliché. "Todos somos inmigrantes a menos que seamos aborígenes norteamericanos". Terminó su faena con esta estocada política: "El proyecto de ley será presentado en dos semanas". ¿De dónde saca Richard Gephardt tanta confianza? Lo curioso es que, bajo la Administración Bush, los demócratas no han podido defender proyectos aun más pequeños, como la enmienda 245(i), que buscaba sólo una extensión que beneficiaría a miles de indocumentados que tramitan su residencia permanente. Terminó siendo rechazada por la Cámara de Representantes. Otra de las cosechas demócratas viene del gobernador de California, Gray Davis, quien ha eludido firmar el acuerdo que existía para que los trabajadores indocumentados pudieran obtener una licencia de conducir, cancelándoles con ello la compra de un seguro para automóvil. Si la policía los detiene, les quita el coche y pierden su inversión. La razón de tantas desventuras está en que ni con toda su mayoría en el Senado, los demócratas llegan a tener más fuerza de la que tiene el presidente Bush en una sola mano en lo que respecta a asuntos de inmigración, que son de carácter político y administrativo. La política de inmigración se refiere al modelo legal y administrativo que las fuerzas dominantes en el Congreso y el gobierno imponen para la admisión de extranjeros como residentes, así como las medidas de control de inmigración. ¿Acaso no salió de ellos la orden de sancionar, hasta con la deportación, a los inmigrantes que no informen al Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) cuando se cambian de domicilio? La política de inmigración responde a estrategias de gobierno, leyes, acuerdos, como el sistema de concesiones de visas y el otorgamiento del TPS. Por eso el grupo especial sobre migración lo encabezan los secretarios de Estado y Justicia, Colin Powell y el temible John Ashcroft, que ya delinearon un modelo para el futuro de los inmigrantes, sin que Gephardt, al parecer, se diera cuenta. "El actual enfoque es un nuevo programa de trabajadores temporales que se centraría en prevenir efectos adversos sobre los trabajadores estadounidenses, asegurar derechos legales y protecciones para los trabajadores temporales que vengan a este país y promover la seguridad y el orden en la frontera", declaró Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca. ¿Qué valor tiene entonces que Richard Gephardt quiera presentar su propuesta de ley otorgando "residencia" a millones de indocumentados cuando las condiciones reales no existen? Una sola: publicidad. De ninguna manera "se trata de la resurrección del tema", como expresó Cecilia Muñoz, vicepresidenta del NCLR, ni "estamos otra vez en el tapete". Las palabras de Gephardt rivalizan en valor con los bonos actuales de WorldCom. Más realista resultó el canciller mexicano Jorge Castañeda con su "cambio de estrategia", de buscar un acuerdo migratorio que sea gradual, como se lo explicó a sus millones de connacionales radicados en Estados Unidos: "El gobierno de México ha decidido proceder de manera gradual y acumulativa, paso a paso, atendiendo asuntos específicos, con impacto directo en la calidad de vida de los trabajadores de origen mexicano y sus familias". Y la orientación a la baja estará vigente, "hasta alcanzar la meta inicialmente planteada de establecer un acuerdo migratorio integral, antes de que concluya 2003", advirtió Castañeda. A seguir trabajando sin levantar cabeza, entonces, y mucho menos pensar en que Gephardt nos salvará. Alberto Ampuero es periodista radicado en la ciudad de Oakland |
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